El terror y el miedo, se pueden revertir en agresividad con vientos de libertad

«El terror y el miedo, se pueden revertir en agresividad con vientos de libertad«

Por: Julio A Rojas Portal

julioantonio.rojasportal@gmail.com

La Habana, Cuba, 3 de setiembre de 2022. Cartero Antitotalitario. El miedo está contenido en el ser humano como algo necesario y perverso, o engranaje preventivo semejante a los anticuerpos. En los seres vivos, la existencia nos ha proveído de ese factor a modo de sobrevivir en espacios estrechos de defensas, sujetos a estándares poco dados al accionar o la movilidad unilateral en condiciones de soberana independencia de libertad del sujeto dominante.

Aunque por definición, el miedo nos prive por tiempo indefinido de nuestros recursos defensivos, aunque en un momento dado el temor se revierte en agresividad, es justamente el miedo surgido en un punto de nuestras neuronas a modo de catarsis o estallido propulsor, quien puede y consigue regir nuestros impulsos más audaces en ciertas circunstancias específicas.

Y desde la primera infancia se establecen formas de los impulsos irracionales del instinto humano y animal, que llegan a ser pedestres en sus manifestaciones. Agresión, miedo y defensa, serían las tres reglas de oro que han hecho, en el caso de la humanidad, llegar al punto en que nos encontramos hoy, en busca de la estabilidad y exhaustivas defensas de nuestros derechos al bienestar, universalmente reconocidos.

Me conto un familiar a modo de testimonio, que recuerda con algo de pesar que siendo el niño en Cuba a finales de la década de los 40 del siglo pasado.  Asistía a una escuela privada de verano, las que usualmente algunos maestros abrían en sus domicilios para ir entrenando a los futuros alumnos del período escolar. Eran justamente dos hermanas, con conocimientos profesionales y académicos, quienes impartían las claces en una de estas escuelas caseras.

Una de las hermanas, particularmente la de más edad resultaba ser excesivamente severa en corregir el comportamiento de los infantes. Algo de terror y miedo se añadía en aquellas amonestaciones, ya que los golpes de bastones y bofetadas más la intimidación eran frecuentes en su manera de educar.

De más está decir, que por aquellos tiempos la actitud demostrada por estos educandos era totalmente permisiva en esa manera de impartir clases; y tanto las instituciones educacionales del país, como incluso los padres, toleraban aquellos maltratos. Si el chico o la chica, a pesar de llegar a la casa con moretones y marcas de fustas, de no tener una buena justificación para no merecerlos, en ese caso la razón quedaba del lado del maestro aumentando el castigo por parte de los progenitores.

Una vez una chica, hija de padres que veían a los maestros en la escala humana como algo del más allá. Y cuya habilidad en la niña para el aprendizaje no era muy sagaz (provocado casualmente por la intimidación que la afectaba), resultaba ser siempre la que llevaría la peor parte de castigos que pesaban sobre todo el resto de sus condiscípulos. Cualquiera de los otros alumnos que intentaran ayudarla, correrían igual suerte, o peor.

Añade mi familiar que una mañana harta la chiquilla por saltar de esos extremos castigos enfrentó a la maestra. Y saltando sobre ella como una tigresa indomable, e increpándola con alaridos que denotaban el clímax de su angustia hasta donde los atropellos que recibía debían concluir. Arañó, pateó, tiró de las greñas de la mujer, al punto que ella ni su hermana, podían detener aquella embestida y la profesora escapo a refugiarse en uno de los cuartos de la casa.

Por el escándalo que se originó, no fue sino hasta ese día en que el estallido del miedo de aquella niña al parecer tan frágil y vulnerable, los previno a todos los que sufrían al igual que ella, a no recibir ni uno más de los castigos en todo lo que duraría aquel curso de veraneo.

Al término de su testimonio añade; que la maestra despues de la agresiva lección que recibiera de la niña, ésta le había hecho sacar la verdadera zona noble y de corrección de la mujer, que inexplicablemente mantenia oculta, ¿acaso debido a la arrogancia de su poder? En lo adelante, esa profesora fue lo más dócil y paciente en sus instrucciones y amorosa con todos por igual, los cuales muchos aprendieron de sus enseñanzas.

Ejemplos como este, revelan hasta donde el temor, por muy enajenante y contraproducente que sea a inhabilitarnos de independencia y capacidad de respuestas, convierte al indefenso en una fiera acorralada, en modo alguno domesticada hasta sus límites. Sí creo de manera muy convincente, que el miedo está en nuestros orígenes en dos vertientes que se relacionan mutuamente: el ofensivo y el defensivo y tanto uno como otro esconden una peligrosa bestialidad homogéneas. El asunto consiste en manifestar la conducta y respuesta del grupo tribal a liberarse del miedo.

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