¿Por qué unos sí todo el tiempo, y otros casi nunca, o nunca?

Origen: ¿Por qué unos sí todo el tiempo, y otros casi nunca, o nunca?

Por Zoé Valdés.

Hay mucho que preguntarse acerca del enmarañado tema cubano, aunque desde el año 2007 hacia acá es todavía más evidente que dentro de la oposición cubana al castro-comunismo existe y se impone como una especie de selección discriminatoria que no sabemos si proviene desde Washington y el gobierno de turno norteamericano, desde el Consejo de Estado en La Habana, o de ambos inclusive. El caso es que en cuanto la oposición se torna verdaderamente fuerte y radical en contra del castrismo -como debe ser-, como que no le cuadra a estos dos estamentos del poder, y a los que son regidos y remunerados por ese poder, tampoco. Pues entonces, como todo tipo de injusticias debiera ser denunciada, porque «el que nada quiere para sí, dirá siempre la verdad» (José Martí), aquí quedará dicho; en consecuencia a esa conspiración anti la auténtica oposición la prensa del exilio responde casi siempre a favor de los intereses de quienes los mantienen, y los que los mantienen son pagadores socialistas tirando a comunistas; millonarios, desde luego, que del dolor del pueblo cubano sólo conocen lo siguiente: que es un medio más para lavarse las manos.

Después, y muy por debajo, se sitúan los «mulas» devenidos ‘influenheces’ y los chivatos de toda la vida convertidos en ‘youtuberos’. Así estamos, estos personajuchos son los que escogen hoy quién es para ellos un anticastrista y quién es un opositor meritorio de ese nombre, aunque no lo sea ni sepan lo que significa serlo. Por supuesto, casi nunca son los que son, porque no se puede haber jineteado en una gasolinera ayer y hoy ser líder del exilio. Cuando Alexander Otaola, más conocido en la Carretera Central en su pasado como Carla Paneque, asegura que Guillermo Coco Fariñas no convoca a nadie dentro de Cuba, y que el disidente líder de FANTU está solo, mientras la organización FANTU tuvo 28 arrestos reportados durante los días 19 y 20 de mayo últimos, el resto de la prensa cubana en el exilio, guiados ahora por el nuevo gurú montado en silla giratoria y barba rasquiñosa bajo turbante, calla e invisibiliza la represión cometida contra una parte importante de la oposición, para por el contrario enfocar a otra que, por cierto, son numerosos los cucaracheros que inundan ya sus gavetas.

No voy a mencionar siquiera los olvidos acerca de los presos políticos y otros líderes, como ha sido el caso desde hace años, con relación al Movimiento Cristiano Liberación; olvidos entre otras nefastas acciones que costaron las vidas de Oswaldo Payá y de Harold Cepero, lo que el propio Payá no cesó de denunciar. ‘Olvidos’ como parte de un plan que como bien afirmó Payá culminaría en el cambio fraude al descaro  en el que ya estamos sumidos en la actualidad.

Es la razón por la que la pregunta que hice desde el título tiene su respuesta, y aunque yo la conozca no me cansaré de denunciar esta absurda y lamentable traición a los cubanos que desean la libertad para Cuba, y no vivir de ella, ni comprarse mansiones, ranchos, automóviles y cualquier tipo de lujos a costa de ella… ¿Por qué unos sí y todo el tiempo y otros casi nunca, o nunca? Pues porque no hay sinvergüencería, oportunismo, y traición más parecidos y deleznables que las acciones con las que los políticos de uno y otro bando han ido acorralando a Cuba desde 1957, e inclusive desde antes, hasta la fecha.

La libertad de Cuba no depende de Estados Unidos, ni de los cubanos, ni del exilio. La libertad de Cuba depende de la desaparición de todo lo anterior, y de que una vez que el camino sea desbrozado de la mala yerba, desinfectada la isla de una punta a otra, un grupo de personas decentes, preparadas, empiece a refundar todo, a reiniciar desde cero, y comencemos otra vez a creer y a crear, desde la verdad y la justicia. Ahí entonces, con aromas y paisajes nuevos, veremos a ver… «Veremos», la palabra más repetida en el Diario de Campaña de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, quien con sus virtudes y defectos, dio su vida y la vida de uno de sus hijos en San Lorenzo.

Y al que no le guste, ¡guambán!

Zoé Valdés.

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