Lea El Cartero Antitotalitario No.44, semanario del FANTU

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Con noticias y opiniones para todos los cubanos.

Editorial

Herman Hess, el afamado escritor germano, además de su conocida novela «El lobo estepario», concibió con muy buena fortuna un relato de fronteras, aquiescencias de muros, verjas y alambradas denostadas por el buen samaritano del orbe, pero queridas por las élites en los Centros de Poder Totalitario de la Izquierda Latinoamericana.

Hoy se habla de integración en las reuniones de la muy promocionada Iniciativa  Bolivariana para los Pueblos de América, (ALBA). Pero, ¿Cuál Integración? El continente suramericano es un sinnúmero de islas aisladas, que a nivel local establecen un cuasi comercio. Donde solo Brasil y Argentina tienen fuertes vínculos mercantiles.

Agreguemos, por cierto, que antes de la entrada de Venezuela al Mercado Común del Sur (MERCOSUR) este era un mecanismo unificador potentísimo, que hoy en día, luego del paso de gobiernos populistas por sus instituciones sobrevive a duras pena entre la demagogia y la falta de compromiso real. Actualmente Caracas quiere ver esta iniciativa de libre comercio inserta dentro del ruedo político de la Izquierda Política, una visión por demás desintegradora.

La Integración no existe en Latinoamérica, y a duras penas funciona algún mecanismo sui generis en las antípodas de cada república iberoamericana, donde ocurren intentos difíciles de comercio más a nivel de cacicazgo que empresarial. El Cacique de Caracas, Nicolás Maduro Moros, militarizó hace poco la divisoria con Colombia y extraditó fuera de su ámbito a miles de familias colombianas, solo el narcotráfico y el lavado de dinero funcionan.

¿Algún proyecto a nivel de la «Ruta de la Seda», alguna conexión de ferrocarril transnacional, algún megaproyecto eléctrico entre naciones -no contemos el diferendo entre Brasil y Paraguay por la hidroeléctrica de Itaipú-, sirve de algo el Banco del Sur, o  una especie, por cierto, de Unión de Repúblicas Sudamericanas?

Un muro se alza a ambos lados de cada límite suramericano, por ejemplo, entre Colombia y Venezuela, por el lado de esta última, ingentes fuerzas militares, paramilitares y Colectivos Bolivarianos -fuerzas de choque paramilitares del chavismo- rellenan los confines del  término, pues hasta Caracas cobra un impuesto especial a la venta de la gasolina y al cambio de moneda.

En el mismo sentido, no menos problemática es la situación entre la orilla que divide a Ecuador de Colombia, donde las fuerzas armadas de Bogotá dieron caza al terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) Raúl Reyes, quien se escondía en la selva ecuatoriana para escapar a la justicia colombiana.

Allí se escondieron en guaridas proporcionadas por las mafias del tráfico y los gobiernos populistas o corruptos, la mayoría de las fuerzas guerrilleras durante el conflicto civil que ensangrentó aquel país, y que aún sobrevive en la figura del Ejercito de Liberación Nacional (ELN). Entidad terrorista que en un momento dice que sí; pero después asegura que no.

Otro ejemplo de falta de integración dentro del ALBA es el Estado Plurinacional de Bolivia, donde las fuerzas del Movimiento al Socialismo (MAS) han litigiado fuertemente en el Tribunal Internacional de la Haya. Contra lo que se considera por parte de la Izquierda Boliviana como un ejemplo de Imperialismo Mesiánico, nos referimos al derecho de salida al mar que esgrime La Paz frente a la República de Chile.

El tratado de 1904, suscripto entre esas dos naciones, luego de La Guerra del Pacifico, cuando Perú hizo muchísimo por Bolivia y fue traicionado por esta, las dos partes confirmaron su adhesión al status quo presente hasta hoy en día. Sin embargo, ahora La Paz hace oídos sordos a lo protocolado por ambas partes, muy a pesar de que Chile cumplió estrictamente con lo pactado.

Entonces, la Cumbre del ALBA habla de integración cuando los procesos dentro de sus instituciones son desintegradores. Hasta el punto que Quito exige a los cubanos visa de entrada a su territorio nacional, no así, en el caso de ciudadanos chinos que quieran pasearse por el último reducto del Inca.

                                                                                                                          El Director.

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