Poner a los ratones a cuidar el queso. Por: Guillermo Fariñas Hernández.

Poner a los ratones a cuidar el queso.

Por: Guillermo Fariñas Hernández. El Cartero Antitotalitario

La Chirusa, Santa Clara, Villa Clara, 30 de diciembre del 2016, (ECA).

Los funcionarios del gobierno castrista cubano llevan años en la repetición de una gran mentira, esta se resume en una frase: «La Revolución Cubana nunca ha torturado, desaparecido o ejecutado extrajudicialmente a nadie». Los autocráticos siguen aquel axioma del propagandista nazi Paul Joseph Goebbels: «Una mentira repetida muchas veces, se convierte en verdad».

Esta afirmación de los acólitos castristas no es más que una desvergonzada falacia para encubrir al régimen de terror, que se instaló dentro de la Isla, hace casi 58 años y todavía perdura en ella. Debido a que la ciudadanía nacional actual vive y muere con un sentimiento de miedo, que la carcome cada día de este mundo.

Sin embargo, los detractores del sistema político primero encabezado por el difunto Fidel y ahora por Raúl Castro refutan estas argumentaciones. Ellos no solo se basan en consignas, sino que acuden a argumentaciones y ejemplos claros, de que al interior de Cuba sucede todo lo contrario, en cuanto a abusos físicos o eliminar a ciudadanos incómodos al poder político.

El primero de muchos cuestionamientos que puedan hacerse al respecto es: ¿Dónde se encuentran los cuerpos de los guerrilleros campesinos anticomunistas, quienes fueron fusilados por los miembros de la Sección de Lucha Contra Bandidos (LCB) perteneciente al Ejército Central del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR)?

Si los familiares o historiadores no pueden localizar en los cementerios de la región central del país las osamentas de los occisos, entonces en este Archipiélago ¿Existen o no desaparecidos? La respuesta a esta pregunta es obvia, en ninguno de los campos santos de esta tierra cubana, están inscriptos oficialmente los partisanos antitotalitarios, por lo tanto están desaparecidos.

En cuanto a la aplicación de torturas o no a miembros de la ciudadanía cubana, solo aquí en la ciudad de Santa Clara contamos con varios casos, que han resultado fatales. Hace unos tres años fue asesinado tras recibir una descomunal golpiza por sus carceleros en la Prisión de Guamajal-Hombres el preso común Rafael Hernández, alias “Mata Siete”.

Mata Siete se enfrentó sin ningún tipo de armas en sus manos a unos 15 Funcionarios de Orden Interior (FOI) de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios (DEP) del Ministerio del Interior (MININT). Cuando finalmente fue reducido a la obediencia, sus carceleros lo patearon hasta la muerte, mientras le pedían que se arrepintiera de su rebeldía, algo que él no hizo.

Tras su musculoso somatotipo quedar inerme por la muerte, los uniformados lo colgaron de una sabana para simular un suicidio por ahorcamiento. Después lo llevaron hacia el Departamento de Medicina Legal del Hospital Nuevo de Santa Clara y sin la presencia de sus consanguíneos emitieron un Certificado de Defunción espurio, con causa de muerte por auto-estrangulación.

Solo cuando el cuerpo del ejecutado extra judicialmente y que había sido torturado previamente,  estuvo tendido en la funeraria «Las Villas», antigua Domenech, sus familiares fueron avisados sobre el deceso. Un procedimiento que violó descaradamente lo establecido en El Código de Procedimiento Penal que rige en el Estado Cubano.

Algunos de los familiares se atrevieron a abrir la caja mortuoria, y con horror e impotencia vieron que su consanguíneo muerto, estaba lleno de hematomas y escoriaciones, lesiones que por cierto no las hace la sabana con la que supuestamente se ahorcó. Pero el «terror ambiente» los paralizó y no supieron negarse a enterrar al fallecido, hasta que no le ejecutaran una nueva Necrosis Legal.

Varios consanguíneos cercanos a Mata Siete han exigido justicia y que los torturadores, después ejecutores, sin pasar antes por un tribunal sentenciador, sean llevados y sancionados ante las leyes vigentes. Unos pocos de ellos acudieron a la Oficina de Atención a la Población de la Delegación Provincial del MININT en Villa Clara.

Pocos albergan esperanzas de que algo se haga contra los asesinos, porque conocen que los castristas aseguran: «Una cosa es la que se dice y otra la que se hace». El aberrante hecho de que sea una institución del propio MININT, la que esté en la investigación de este asesinato-ejecución-tortura, recuerda la frase popular: «Es como poner a los ratones a cuidar el queso».

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