A unos se les da pan, mientras que a otros se les quita. Revista Nacan

A unos se les da pan, mientras que a otros se les quita. Revista Nacan

Por: Guillermo Fariñas Hernández.

El crecimiento constante de la oposición no-violenta cubana preocupa y ocupa al Nuevo Raulismo, designado por decreto dentro de la sociedad de la Isla. Para neutralizar a los opositores se ha impuesto el término Equipo Multidisciplinario (EMD), aunque aún es pronunciado a sotto voce, en los predios de las instituciones represivas y por supuesto repercuten en los organismos de hacer política para gobernar, léase controlar, a los cubanos de a pie.

Los EMD son grupos de profesionales, donde están comprendidas las más disímiles esferas científicas. Solo que en este caso aplican sus conocimientos académicos, para guiar a las fuerzas represivas contra los demócratas isleños, su auténtico basamento del status de Estado de Derecho. Sus objetivos consisten en fundamentar posiciones respaldadas por las ciencias para seguir contra los disidentes. La compartimentación y el secretismo entre las fuerzas con funciones de contrainteligencia y control social, se ve en el seno de la sociedad cubana contemporánea. Aquí nos referimos a la Dirección General de Contra Inteligencia (DGCI), a la Dirección de Contra Inteligencia Militar (CIM) y al Departamento de Opinión del Pueblo del Partido Comunista de Cuba (DOP-CC-PCC), todos estos subordinados al Coronel Alejandro Castro Espín, Coordinador del Consejo o Comité de Defensa y Seguridad Nacional (CODESENA).

Todos sus EMD han puesto sobre la mesa de trabajo del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, un trío de variables para acabar con la oposición no violenta. La llamada «Variante Blanda» se describe, como una manera de lograr el ablandamiento espiritual de los disidentes. Su tarea principal es obtener la disminución del espíritu de lucha de los prodemócratas. Los thinks tank que defienden esta opción, argumentan que no traerá altos costos políticos contra el régimen castrista. El uso de la desmovilización se hace mediante la desconexión entre los disidentes y sus bases sociales, al tenerlos viajando al extranjero constantemente. Pues así, el gobierno no victimizará a sus oponentes de forma notoria, al no atacarlos o encarcelarlos. Todo en la búsqueda de una aceptación por parte de los gobiernos de la Unión Europea y de Estados Unidos de América el ejecutivo de Raúl Castro. En las ex-repúblicas de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas, esto se logró hacer más exitosamente. No por casualidad es Bielorrusia la única nación europea en el Movimiento de Países No Alineados. Pues su disidencia histórica contra el comunismo resultó comprada indirectamente y la que no lo hizo fue a la cárcel o se vio obligada a exiliarse.

Por eso, los EMD tienen a varios psicólogos en sus nóminas, para evaluar las personalidades de los opositores anticastristas. También los psicoanalistas de los EMD han hecho mucho énfasis, en la estructura de los «Egos Personales» de cada oponente no violento, incluso potenciales, pero sobre todo cómo manipularlos en su propia contra. El Ego es una formación subjetiva en la personalidad del individuo, que se caracteriza por el mantenimiento de un equilibro psíquico a través de la autopercepción interna. Entre la autoevaluación correcta o incorrecta del sujeto y el nivel de aspiraciones según las reales posibilidades, pueden ser estas adecuadas o inadecuadas. Es un enfrentamiento a una persecución implacable, por parte de los mecanismos punitivos y controladores del gobierno, por lo que este ensañamiento científicamente estructurado toca a los planos individuales, familiares, laborales, profesionales, económicos, estudiantiles e íntimos. Por lo que la cuota de sufrimientos a pagar, siempre se hace alta y dolorosa.

Si de pronto, estos disidentes relegados a un segundo plano, comienzan a recibir premios y reconocimientos internacionales con respaldo financiero, y sus respectivos Egos no están preparados para ello, es un problema asumir estas sorpresivas congratulaciones. Sus «Yo Internos» pudieran volverse torpes y erráticos, y fundamentalmente perder la necesaria humildad imprescindible en todo activista político. No todos los hombres y mujeres son competentes, para asumir la fama de ser conocidos de forma repentina e internacionalmente, así como a poseer de pronto solvencia económica y facilidades materiales, nunca siquiera soñadas, mientras eran perseguidos con crueldad y saña.

Si estos seres humanos proceden de una sociedad cerrada, serán blancos mucho más fáciles de sí mismos. Por lo que la ostentación pública de las riquezas a un pueblo que vive tanto en la miseria material como en la espiritual, es una decisión políticamente desatinada, por parte de los disidentes recién reconocidos y admirados por aquellos compatriotas aterrorizados. Pero estos anticastristas internos, antes de ser Seres Políticos, son Seres Humanos. Motivo por el cual nunca serán perfectos, ante las muchas tentaciones que de modo sutil les colocan las fuerzas represivas. Por lo que estarían a expensas de caer en varias trampas, al intentar disfrutar de los aspectos consumistas de la realidad circundante.

Porque si las posturas de enfrentamiento abierto al régimen totalitario decayeran en los opositores auténticos-históricos, con el olvido a ultranza de las represiones y sus ejecutores. Pues supuestos opositores pacíficos estarían a la espera, para suplantar a los oponentes verdaderos obnubilados por la fama y las tardías prosperidades materiales. Estos tendrían una bien fabricada imagen, de poseer una austeridad pública y pactarían con el gobierno acuerdos favorables, para los que hoy están en el poder. Cual máxima a seguir en la conducta respecto a la oposición cubana se puede ver en los represores castristas unos furibundos admiradores-imitadores del modelo del Policía sin Alma, simbolizada por el francés José Fouchet, el que aseguraba: «Antes de atacar al enemigo primero trata de conocer, si tiene precio».

Al proponerles a Raúl Castro y a su equipo de Castro-Raulistas de aplicarle la «Variable Blanda» a la disidencia. Como dice el refrán latino: «In cauda venenum», que se interpreta como: «En la cola está el veneno». Debido al igual que el escorpión esas prebendas para desarmar a los incautos, tienen detrás una mortal ponzoña. La progresión de la oposición pacífica y pública tiene insomnes a los nuevos mandantes de la etapa Raulista, en el aparato de poder de la denominada Revolución Cubana. Los distintos grupos que ejercen la represión en Cuba tratan de convencer a Raúl Castro Ruz, de cuál sería la mejor manera de neutralizar a la disidencia.

Sin embargo; en el EMD de la Dirección de la CIM, que depende nominalmente del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), se ha arraigado la opinión generalizada entre ellos: «….de darle a cada cual, lo que le toca». Consideran estos especialistas de los más disímiles campos de las ciencias, que debe buscarse un equilibrio en el ejercicio del castigo a los antitotalitarios. Pues excederse en la represión a los isleños, sería proporcionarles armas a los enemigos raigales del socialismo cubano y que éstos manipulen a la opinión pública internacional. Por el contrario, tampoco los expertos están dados a permitir una Represión Blanda, que les permita a los oponentes vivir bien materialmente y ser desmovilizados por la humana corrupción de sus Egos. Pues plantean a los gobernantes, que todo no es tan fácil como se plantea teóricamente.

Los especialistas del EMD de las Fuerzas Armadas Revolucionarias creen a pies juntillas, que el asunto podría írseles de las manos. Debido a que si la mayoría de un pueblo lleno de necesidades en los abastecimientos, ve que con la actitud de hacerse opositor se mejora ostensiblemente. Muchos ciudadanos adoptarían esa posición de enfrentamiento al Estado Socialista, porque les traería ganancias el adoptar esa posición contestataria. También arguyen, estos versados especialistas en represión, que serían varios los opositores públicos al castrismo, que no se dejarían comprar con prebendas y mejoras materiales.

Ellos orientan a la nueva dirección del gobierno dentro de la Isla, a que se haga un estudio pormenorizado de las personalidades de cada uno de los discrepantes y se investigue con marcado énfasis, en las motivaciones y métodos conductuales de cada disconforme a hacer oposición no violenta al régimen. Para después de realizada la pesquisa sobre sus posibles conductas, así poder calificarlos dentro de un trío de categorías operativas. Los Contrarrevolucionarios Activos-Subversivos en Calle (CAS-C) y los Contrarrevolucionarios Activos-Subversivos en Domicilios (CAS-D) y los denominados Contrarrevolucionarios Activos-Subversivos Mixtos (CAS-M), que ejecutan acciones no violentas tanto en las calles como dentro de los domicilios. Calificaciones estas que son esenciales para el gobierno totalitario en el poder, pues ellos consideran altamente peligroso, que la disidencia les pueda tomar las calles. Los poderosos temen que cualquier manifestación pública de desacuerdo con el status quo, por un inesperado exceso de represión, pudiera desencadenar la hasta ahora contenida ira popular y derivar en un incontrolable estallido social.

Debido a esto, a los ciudadanos en las categorías CAS-C y CAS-M son vigilados estrechamente y los más activos tienen un seguimiento notorio, mediante el llamado «Chequeo Japonés» las 24 horas del día. También existe la orientación de golpearlos por las zonas del cuerpo poco evidentes, durante el proceso de detención y conducción, para desgastarlos física y psíquicamente. Mientras, a los otros disidentes denominados CAS-D por la Seguridad del Estado, se les da un tratamiento profesional y hasta con respeto personal. Para crear una división ficticia, entre las distintas facciones que hacen disidencia dentro de Cuba y que tienen los mismos objetivos, pero se diferencian por sus respectivas formas para alcanzarlos. Unido a esto, se les dan órdenes a los agentes infiltrados por la Policía Política, con fachadas sólidas de ser auténticos en las filas de la oposición. Quienes rezan como supuestos opositores al poder de los Castro Ruz, a estos se les orienta criticar de manera constante y siempre en términos peyorativos, a aquellos disidentes que intentan tomar las calles. A la vez que, otros delatores, en su caso cercanos a aquellos opositores que no hacen actividades al exterior de sus casas, se dedican a denostar como posibles cobardes y acomodados, a los que priorizan actividades dentro de las viviendas.

Los conceptos más usados por los modernos colegas de «Judas Iscariote», son que estos buscan un protagonismo excesivo. También que son unos provocadores sin remedio, que por sus acciones pudiera desatarse otra gran ola represiva tipo «La Primavera Negra del 2003». Y no faltan aquellos, que los tildan de sujetos con trastornos en sus personalidades o hasta de dementes, a quienes hacen acciones cívicas en las calles. Los propios represores conocen, que en la conjunción de ambas posturas es donde se encuentra el peligro para el castrismo.

Tampoco recomiendan la iniciativa de una represión masiva a la disidencia, porque radicalizarían a sus oponentes, como ya ocurrió después de marzo del 2003. Argumentan que es mejor mantener a la oposición no violenta cubana, atomizada y con desconfianza mutua. Entre los que hacen calle y los que se oponen a ese modo. El EMD del MINFAR respaldado por el Vicealmirante Julio Cesar Gandarilla Bermejo, Ministro del Interior (en funciones) y anteriormente Jefe de la Dirección de Contra Inteligencia Militar, trata de atenuar el miedo a perder el poder por el Raulismo, por eso propone una «Variable Agridulce» contra la disidencia. Porque es sabido entre opositores pacíficos y observadores de la realidad cubana, que son distintas las percepciones del motivo por el cual unos resultan tratados con suma rudeza, mientras a otros disidentes se les maneja con guantes de seda. Usan lo dicho en latín: «Divide ut regnes», que significa: «Divide para reinar». Los Represores de Oficio se guían por una frase dicha a cadetes que partían hacia Angola, a finales del año 1980, por el General de División (r) Félix Baranda Columbié, ex-Jefe de la Dirección de Contrainteligencia Militar del MINFAR: «Siempre recuérdense que al enemigo para dominarlo, a unos se les da pan, mientras que a otros se les quita».

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