Quiéreme como soy o si no… no me quieras. #CubaUsa

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Por: Guillermo Fariñas Hernández. Producciones Nacan.

La Chirusa, Santa Clara, 4 de marzo del 2016, (PN). La próxima visita oficial del Secretario de Estado de los Estados Unidos de América John Kerry ha sido suspendida abruptamente solo unos días antes de efectuarse. Y las informaciones al respecto son ambiguas y dejan muchas más dudas que aclaraciones a todos los cubanos y los amigos de Cuba, de un signo político u otro.

Esto ha traído y todavía traerá muchas especulaciones en el seno de la muy expectante ciudadanía nacional, además de los analistas extranjeros de toda índole, quienes se ocupan de los acontecimientos en esta Isla. Porque ya se tiene en cuenta, que es posible que hasta la Visita de Estado del Presidente Barack Obama, los días 21 y 22 de marzo, también esté en vilo.

Son bien conocidas las públicas diferencias, que mantienen los gobierno de la República de Cuba con el de los Estados Unidos de América, en cuanto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Algo que no debería ser, porque estos Derechos son únicos e irreversibles para todos los seres humanos de este planeta, donde están incluidos los cubanos.

Ningún gobierno civilizado y electo democráticamente por sus ciudadanos, jamás puede darse el lujo de tolerar que algún otro gobierno, en este caso el cubano, manipule el acatamiento o no de algunos de estos Derechos, mientras desprecia a otros. Debido a que la Declaración Universal de los Derechos Humanos es para todos integra, única e inamovible.

Los gobernantes castristas aparentan de una manera mediatica negociar con sus acerrimos e históricos enemigos los “yanquis imperialistas”, pero en realidad ellos como buenos mafiosos en el ejercicio del poder político solo extorsionan. Esta intimidación se ejerce tanto para el interior de Cuba, como para el exterior del Archipiélago.

Puesto que usan a los ciudadanos cubanos como sus auténticos rehenes y amenazan a las naciones civilizadas, que se preocupan, de cómo terminará la crisis económico-político-social que atraviesa Cuba, hace más de 30 años. La Familia Castro y sus más cercanos seguidores intimidan con crear una tribulación humanitaria y sangrienta en esta Isla-Prisión.

Sin lugar a dudas; este comportamiento punitivo se refleja en el aumento desproporcionado de las acciones represivas en contra de los opositores políticos no-violentos internos y los miembros de la Sociedad Civil No Regenteada por el castrismo. Los números hablan por sí solos, donde este pasado mes de febrero los arrestos, golpizas y amenazas rozan los 1500.

Esta conducta represiva y con un claro trasfondo progubernamental tiene como objetivo presionar al gobierno de los Estados Unidos de América y a sus homólogos de la Unión Europea, para que le sean aceptadas sus cotidianas violaciones de los Derechos Humanos. Ellos los integrantes de la Dinastía Castro se consideran los “elegidos” para gobernar en este desgraciado país. 

Porque resulta sumamente sospechoso, que sea precisamente en el intermedio de las negociaciones entre los gobiernos de la República de Cuba y los Estados Unidos de América, cuando se arrecian las acciones represivas contra la oposición noviolenta. Que es conocida internacionalmente y seguida por los medios de comunicación de este mundo.

Nadie conoce a ciencia cierta, lo que ocurrirá en los próximos días, meses o años en la sociedad cubana, una sociedad que está obligada a ejecutar cambios estructurales desde los puntos de vista económico y político. Porque no se cuenta con la ciudadanía y los pasos que se seguirán, pues estos se realizan sin transparencia pública de ningún tipo.

De los actuales gobernantes dar pasos hacia la tolerancia y respecto a los criterios diversos o hasta críticos de sus gobernados, sin dudas redundará en la reconciliación. Algo que sin dudas evitará en camino hacia la autodestrucción, la desmembración y el caos, con claro matices sangrientos por el odio acumulado por más de 55 años.

Existe una canción del cantautor Pablo Milanés, que dice: «Quiéreme como soy, quiéreme con amor…», y eso es lo ocurre con el comportamiento de los gobernantes castristas, en cuanto a las represiones de los últimos meses. Porque si parafraseamos a Pablito Milanés, se cantaría: «Quiéreme como soy o si no… no me quieras».       

 

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