La Farsa Electoral Castrista: Solo entre vicepresidentes.

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Por: Guillermo Fariñas Hernández.
La Chirusa, Santa Clara, 8 de junio del 2015, (PN). Es del seno del Consejo de Estado, en que son electos los cinco vicepresidentes de Cuba, quienes a su vez, son los únicos que pueden determinar quién es el Presidente del Consejo de Estado. O sea, el máximo gobernante de esta singular y estrambótica isla que políticamente es Cuba.
Estos vicepresidentes son Le Creme del castrismo, pues por lo general se proyectan como incondicionales seguros del más grande dirigente totalitario cubano de turno. Cuando en 1976, se creó este sofisticado pero controlable sistema electoral, su principal beneficiario lo fue el líder político Fidel Castro Ruz por la nimiedad de 30 años.
Algo que cambió en el ámbito personal, a partir del 2006, cuando asumió primero provisional y después definitivamente su hermano Raúl Castro Ruz. El sistema electoral de los siete pasos filtradores siguió intacto, lo único que se modificó, fue la filiación a los grupos de poder dentro de la nomenklatura castrista.
Los hermanos Fidel y Raúl nunca han confiado en ningún seguidor, ni antes de la Revolución y mucho menos después del triunfo de ésta, por eso insisten en colocar entre los vicepresidentes a los más confiables. Pero esta confiabilidad no viene dada por cuestiones subjetivas y sí por hechos concretos, pero sobre todo demostrables.
Para arribar a estas conclusiones, los hermanos Castro se guían por los chequeos operativos de los distintos y variados órganos de contrainteligencia e inteligencia que poseen respecto a todos los integrantes del cuerpo gubernamental castrista. Los informes de estas entidades unidos a la prospección a la adulonería para escalar en la autocracia son factores determinantes.
Ninguno de los más veteranos o públicamente incondicionales seguidores de Fidel o Raúl están exentos de ser constantemente vigilados por el sexteto de aparatos de la Policía Política castrista. A la vez, cada uno de estos sistemas de vigilancia y represión se espían entre ellos, para que nunca se pongan de acuerdo y poder desbancar a los Castro del poder.
Fidel Castro, tras arribar al poder copió a pies juntillas el sistema punitivo nazi de Adolfo Hitler, en los cuales los segmentos sociales militares, orden interior y partidistas, cumplen funciones represivas autónomas. Por lo tanto el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), el Ministerio del Interior (MININT) y el Partido Comunista de Cuba (PCC) tiene un dúo de entidades represivas.
El MINFAR asume las Direcciones de Contrainteligencia e Inteligencia Militar (CIM) y (DIM). El MININT se encarga de las Direcciones Generales de Contrainteligencia e Inteligencia (DGCI) y (DGI). Mientras el PCC domina los Departamentos de Relaciones Internacionales del CC-PCC, Opinión del Pueblo del CC-PCC (DRI-PCC) y (DOP-PCC).
Este andamiaje represivo se subordina desde el año 2008, a una organización legalmente no constituida: La Comisión de Defensa y Seguridad Nacional (CDSN). Encabezada por el general de brigada Alejandro Castro Espín, el único hijo varón del dictador Raúl Castro, y como su creación no fue publicada en La Gaceta Oficial de la República, se desconocen sus atribuciones.
Todas las propuestas a ser parte del Sistema Electoral cubano, sea desde un simple nominado a Delegado de Circunscripción hasta Presidente del Consejo de Estado tienen que ser aprobadas, manipuladas y supervisadas por la CDSN. Solo Alejandro Castro Espín, por ahora, es quien decide a cuáles fichas sacar, cuáles dejar y cuáles introducir en el juego electoral castrista.
Ante el nuevo contexto del mejoramiento de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos de América el castrismo está abocado a perfeccionar su Sistema Electoral. Pero al mismo tiempo necesita no perder el control político jamás, por lo tanto, se encuentra en una seria disyuntiva, donde debe permitirles el acceso al poder, no solo a los militantes del Partido Único.
A René Gómez Manzano, exprisionero de conciencia en dos ocasiones y abogado de profesión, le gustaba afirmar: «… el sistema electoral cubano no es una elección entre contrincantes políticos y si una nominación preferencial solo entre candidatos de un solo partido político, por eso en vez de Elección es preferible denominarla Nominación…».
Pero más allá del texto y el espíritu de la referida nueva Ley Electoral, porque hasta los acérrimos castristas entienden, que el actual Sistema Electoral cubano no permite postularse y menos elegirse a un segmento de la sociedad que no comulga con la autocracia. La pregunta es: ¿Violarán o no los castristas su nueva Ley Electoral, como ya hacen con otras leyes?
Se atreverá el castrismo a dar ese paso, para modificar las actuales Nominaciones por futuras Elecciones; la nueva Ley Electoral dirá la última palabra. Nadie hoy cree en el poder del pueblo sobre sus gobernantes, el hecho real de que los ciudadanos no pueden elegir directamente al Presidente del Consejo de Estado, pues este máximo cargo se elige solo entre vicepresidentes.

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