Patria es humanidad, pues la Patria no es un partido político.

Marti

Por: Miguel Fariñas Quey.

El Condado, Santa Clara, 26 de enero de 2015 (PN). José Julián Martí Pérez (1853-1895) es el más universal de todos los cubanos y su memoria ha sido manipulada por más de 50 años. Motivado por el régimen de turno para perpetuarse en el poder y crear una dinastía familiar. Nuestro Apóstol fue ejemplo de antimonárquico, antidictatorial, antidinástico y anticomunista.

Su ejemplo es utilizado por una casta político-militar que se ha hecho dueña del destino de nuestro país, con una serie de métodos de los más brutales que ha conocido el ser humano. Entre los que se adjudican en su historial, fusilamientos sumarísimos, campos de concentración, represiones masivas, donde se convierte el ser humano en una no-persona.

Otro doloroso método utilizado por el régimen es el destierro a perpetuidad, que ha dividido, y aún divide a la nación cubana, convirtiéndose en el mayor daño antropológico que sufrieron, sufren y sufrirán los cubanos. Al respecto nuestro Apóstol refiere en su ánfora: «Cuando un pueblo emigra, los gobernantes sobran».

Todos los derechos que los trabajadores se ganaron con su sacrificio y lucha cuando la “República Mediatizada”, ahora les han sido cercenados, incluso, por las leyes que dicen defender a esos mismos que trabajan. Porque no hay nada perfecto en la vida, pero nunca hubo tanto rencor, odio y  delación entre los mismos compatriotas como por desgracia ocurre hoy día.

Antes, aunque se fuese de distinta tendencia política, se respetaban mutuamente y frente cualquier situación, todos se ayudaban para salir adelante. Pero en el contexto contemporáneo, esos que se han adueñado de la memoria del Apóstol Nacional y de todos los próceres de nuestras gestas independentistas para beneficio propio, a conveniencia, esconden estas actitudes civilistas.

Martí es de todos los cubanos. Nadie puede adueñarse de su ejemplo o memoria y menos un partido político con su nefasta ideología. Él es universal, es ciudadano del mundo, quien haga otra cosa mancilla su legado y comete algo descrito como una vileza garrafal ante la Patria, que como el mismo Martí aseguró: «Es de todos».

Basta ya de apoderarse de su remembranza solo para sacar provechos personales, hasta cuándo un grupo de arribistas inescrupulosos van a continuar con tamaña villanía. Es una obligación moral de todos y cada uno de los cubanos, no dejar que se prosiga el mancillar del Apóstol. Porque permitir que ofendan a Martí es permitir que agravien a toda Cuba y a su legado histórico.

Es bochornoso ver como una cofradía de alabarderos del régimen, producto de las prebendas que reciben, enaltecen la figura de Fidel Castro y llegan a ponerla por arriba de nuestro Martí, cuando se atreven a decir Martí te lo prometió, y Fidel te lo cumplió. Esa es la burla más degradante que le hacen a la memoria de nuestro Apóstol.

Hacer que a Martí lo superen grandes líderes mundiales, por ejemplo, cuando murió el legendario Nelson Mandela, los medios informativos oficialistas, al servicio del régimen, comenzaron con sus turbios comentarios. Ellos hicieron una comparación para igualarlo y hasta ser superado por Fidel Castro. Respecto a los fallecidos, se dijo que Castro es el más grande de los cubanos.

Nuestro José Martí fue ejemplo de honradez y virtud, quien hubo de andar con los zapatos rotos y nunca fue capaz de tocar un centavo de las colectas que daban los emigrados para la compra de armas y las expediciones para la Guerra Necesaria. Es por eso que los cubanos no pueden aceptar y no están de acuerdo, bajo ningún concepto, que se manipule la memoria del Apóstol Nacional.

Martí dijo: «Patria es humanidad», pues la Patria no es un partido político y esto no lo predica el régimen a toda hora. En Cuba está abolido el Estado de Derecho y la separación entre los poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Además, el “cuarto poder” que es los medios informativos se subordinan a una sola persona, el “déspota de turno”.

Cómo es posible que estos individuos tengan el cinismo de asegurar que son martianos. En un futuro cada vez más cercano, todos los cubanos, sin distinción de raza, sexo e ideología le podrán rendir el homenaje digno y honrado que se merece nuestro Apóstol Nacional, José Martí. Porque sólo en los patriotas cubanos desinteresados por lo material, surgirá la verdadera grandeza.

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