El chavismo está en peligro y su sistema de gobierno a punto de ser subvertido. 

Guillermo

         

Por: Guillermo Fariñas Hernández.                                                                                               

La Chirusa, Santa Clara, 19 de enero del 2015, (PN). África Subsahariana comenzó a formar parte de los intereses subversivos del Castrismo. Al ser parte de la compensación hecha por los soviéticos a las autoridades de la Isla, tras despreciarlos de la mesa de negaciones con los yanquis, durante la Crisis del Caribe, de octubre de 1962, para la retirada de los misiles nucleares.

La función, desde el mismo año 1959, del Departamento Liberación, fue la subversión contra gobiernos democráticos o totalitarios en cualquier parte del mundo. En el caso del continente negro, a partir de noviembre 1962, se hicieron los contactos iníciales con los aspirantes a guerrilleros izquierdistas.

Estas metodologías subversivas, por parte de los gobernantes castristas, continuaron aplicándose  durante varias décadas y solo se detuvieron al derrumbarse el Campo Socialista Europeo. Porque ya la cúpula fidelista no contaba con el respaldo y la impunidad, que le proporcionaba ser aliado menor de una de las dos superpotencias del mundo, en este caso la Unión Soviética.

Los tanques pensantes del castrismo se vieron en la necesidad y hasta en la obligación de mutar, como única manera de sobrevivir a la debacle de los ideales de la Izquierda Mundial. Eso sí, ninguno renunció a continuar en la subversión para destronar a la Democracia Representativa, solo que a partir de ese momento sería por otros caminos.

Al mismo tiempo y tras la caída del Muro de Berlín en 1989, y frente al repliegue de los ideales socialistas, varios de los gobiernos hasta ese momento procomunistas se acercaron al capitalismo. Uno de ellos, la República de Angola, donde los militares cubanos llevaron a cabo la más larga y fuerte incursión castrense, no dudo en arrimarse al gobierno “imperialista” yanqui.

Y cuando en el año 2002, cayó en combate Jonas Savimbi. El presidente angoleño José Eduardo Do Santos no pasó por Cuba, ni para agradecer la sangre derramada por los hijos de esta tierra. De inmediato visitó a Bill Clinton en el emblemático Camp Davis, para acordar como construir mejor el capitalismo en su país.

Hoy por hoy el estado angoleño tiene el status de nación más favorecida económicamente por los Estados Unidos de América (EE.UU). Está enfrascado en una dura lucha con Nigeria, por ser el mayor exportador de petróleo africano a los EE.UU. Las inversiones hechas por los países capitalistas de la Unión Europea, son de varios miles de millones de euros.

Desde el punto de vista legal, la Constitución de la República de Angola, reconoce la propiedad privada sobre los medios de producción y el pluripartidismo político pacífico. Incluso en el parlamento angolano existe una fuerte bancada, de la otrora considerada enemiga Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA).

Con el estreno hace unos años del filme Kangamba, de Rogelio Paris, se exacerba el belicismo propio del Castrismo. Es una típica maniobra propagandística de modelaje político, ante el desanimo por la devastación dejada por la carencia de una ideología, para que la ciudadanía cubana repita automáticamente: «las derrotas se pueden convertir en victorias».

Podrán desgañitarse los apologistas del Fidelismo y gritar a todos que la guerra en Angola resultó una victoria, pero las realidades actuales, allá, dicen más que mil palabras. Porque en ese país africano no se edificó el socialismo, por tanto las muertes fueron fútiles. Pues las conflagraciones se ganan a largo plazo y las victorias a veces son sin fusiles.vene

Ahora, la subversión viaja con bata blanca o en labores pedagógicas, porque a lo que jamás renunciará el totalitarismo izquierdista, es a conquistar al mundo a cualquier costo. Porque ser hipócritas y mostrar un supuesto y desinteresado humanismo, es la maniobra predilecta de las élites castristas porque logra estafar a los ingenuos de turno.

Porque mientras Angola y su muy corrupto gobierno no se preocupan por la cuota de venta de petróleo a EE.UU, el principal aliado político-económico de Cuba, el presidente Nicolás Maduro Moros, se preocupa de haberse quedado fuera entre los vendedores a esa potencia. Por lo que el chavismo está en peligro y su sistema de gobierno a punto de ser subvertido.

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